“Once upon a time… ” (Érase una vez…)

 Érase una vez un blog de dos galgos llamados Fermín y Lupe,  que quedó anclado en el tiempo por culpa de las vacaciones estivales, del buen tiempo, de la piscina, de los aperitivos a las 12  del mediodía y que con el final de las mismas retomó su actividad,  sus ganas de entretener y de hacer reír a sus seguidores.

Del mismo modo que los niños vuelven a las aulas, que los árboles empiezan a mudar sus hojas, que los días nublados se imponen a los soleados, que dejamos de poner agua fría en la nevera. Del mismo modo que vuelven los Ferrero Rocher a los lineales del supermercado y el exasperante ruido del despertador irrumpe de nuevo y sin piedad en nuestros dulces sueños.

De ese mismo modo, vuelve nuestra presencia a sus pantallas. Dispuestos a conseguir que se rían y se emocionen. Inauguramos una segunda etapa de este blog y en ella queremos compartir, compartir y compartir!.

Aparte de nuestras ya habituales reflexiones sobre nuestro día a día, cada viernes les mostraremos  lugares para visitar, rutas para hacer excursiones, blogs interesantes, eventos, música y gastronomía.

Queremos su participación, que opinen y sugieran. No se corten ni un pelo! Participen!.

Señores. Señoras. Respetable, distinguido y querido público. Sí. Estamos de vuelta.

Fermín y Lupe.

Fermín. El retorno.

Sí queridos amigos, ya estoy de nuevo por aquí.

¡Vaya días que he pasado! No me veía ni las orejas.  ¡Qué tránsito intestinal el mío! Durante 4 días abandoné mi condición de Galgo para tomar la de Mirlo. Ustedes ya me entienden…

Esta gastroenteritis me ha tenido estos días haciendo más viajes al jardín que un autobús urbano. Lo que les digo, como un Mirlo que iba. Fijo a que el año que viene tenemos el césped más verde y frondoso de toda la comarca, por que con tanto abono…

Y como no podía ser de otra manera, la cosa terminó con la consecuente visita al veterinario.

Y allí estaba yo, de entrada ensartado cual brocheta de verduras: termómetro colocado en mi puerta trasera, una vía en mi pata izquierda. En fin, un cuadro señores. Y luego se preguntan que porqué los animales tenemos miedo a ir al veterinario.

He tenido que estar 2 días ingresado, eso sí, sin pernoctación hospitalaria. Los que tampoco han tenido mucha pernoctación han sido Pedro y Neus. Vaya nochecitas que les he dado… Se han ganado el universo, por que el cielo, con Lupe ya lo tienen ganado.

Ahora ya estoy mejor. Poco a poco voy haciendo la transición de Mirlo a Galgo. Mi nueva dieta ayuda bastante a ello. Y si no, juzguen ustedes mismos…

dieta Fermín

Lo cierto es que la dieta no está mal del todo, a excepción de ese jeringazo enorme que se puede apreciar en la fotografía. No se asusten, contiene una pasta nada apetecible que sirve para restaurar la función digestiva . Por cierto ¡Gracioso eh el eslogan de la cajita!. “Una vez al día” pone. Como si el tamaño del aplicador no te orientara ya lo suficiente…

Y yo me pregunto: ¿ Porqué los señores que se dedican a diseñar el packaging de los medicamentos para animales no los hacen con formas algo más amigables?. Por ejemplo: en lugar de ese jeringazo de dimensiones apocalípticas que tan solo contiene 30 ml de producto, podrían ponerlo dentro de algo con forma de salchicha no??.  Yo veo eso y salgo corriendo como lo que soy, un Galgo. Por suerte tengo el consuelo que es vía oral.

Bueno, lo dicho. Que ya estoy de vuelta por estos lares, dispuesto a seguir amenizándoles los días y  arrancarles alguna que otra sonrisa con la ironía y el desparpajo que me caracterizan.

No quiero terminar este post sin dar las gracias a la Clinica veterinaria Mascot’s  y en especial a mi vete, Marta. Gracias por tu paciencia y buen trato. Y también a todos los colegas que hice durante mi estancia allí. ¡Ánimo chicos!

Hasta pronto,

Fermín

Señales de calma

Hoy quiero hablarles de las señales de calma. Este tipo de lenguaje corporal es algo que los perros, seamos de la raza que seamos, traemos de serie. Es el modo de comunicación entre los de nuestra especie. Es un lenguaje universal.

Es posible que para alguno de ustedes esto haya pasado prácticamente desapercibido. Quizás aquellos de ustedes que sean más observadores y  que suelen analizar más la conducta de su perro habrán podido observar  que casi siempre reacciona del mismo modo ante ciertas situaciones.

No se trata de una manía del perro ni de algo fortuito. En esos casos lo que están observando es nuestro lenguaje corporal y las señales que tratamos de enviar al otro perro para comunicarnos con él.

Queremos recomendarles un libro que habla explícitamente de ello y que puede hacer que  nos entiendan e interpreten mucho mejor de ahora en adelante. Se trata del libro: El Lenguaje de los Perros. Las señales de calma. Autora: Turid Rugaas. Edit.KNS Ediciones.

Les dejamos con un pequeño resumen  de algunas de estas señales de calma y su significado.

Y un consejo: cuando paseen con su perro y se encuentre con otros perros  o cuando estén en casa y llegan visitas desconocidas para él, dediquen unos minutos a observar detenidamente su conducta, su lenguaje corporal,  intenten comprenderlo, estamos seguros que ello hará que mejore la comunicación y la relación entre  ustedes y él.

ALGUNAS DE LAS SEÑALES DE CALMA Y SU SIGNIFICADO:

Girar la cabeza: Usamos este movimiento cuando por ejemplo otro perro se nos acerca de una forma demasiado directa o demasiado rápido. Es una manera de decirle que se calme. O también solemos quedarnos quietos, inmóviles y con la cabeza ladeada ante situaciones que nos incomodan o si por ejemplo se nos acerca otro perro de mayor envergadura a la nuestra.

Interponerse: Cuando los perros nos interponemos físicamente entre perros o personas es una clara señal de calma en aquellos casos en que la situación es algo tensa: perros jugando de un modo demasiado agresivo o humanos desconocidos demasiado cerca de otro miembro de la manada.

Bostezo: No siempre bostezamos por que tengamos sueño. Usamos el bostezo a modo de técnica de relajación del mismo modo que ustedes usan la respiración lenta y profunda. Bostezamos cuando nos sentimos nerviosos, temerosos, estresados o demasiado incómodos ante una situación, por ejemplo, al entrar en el veterinario, si sujetan con mucha fuerza y tensión la correa, ante los gritos o riñas entre humanos.

P.D: Queremos agradecer a nuestra buena amiga Mònica, la recomendación que hizo a Pedro y Neus del libro antes citado. Ahora los cuatro nos entendemos mucho mejor.

Fermín.

Reforzando vínculos

Pero míren que carita de felicidad que tengo ahí. No es para menos, no puedo ser más feliz.

Ella es quién pone letra a nuestra voz. Quien se sienta frente al portátil, sin rechistar, y teclea todo aquello que nosotros le vamos dictando. Ella es Neus.

He querido mostrarles esta imagen por que creo que refleja perfectamente lo que ustedes representan para su perro y cómo nos sentimos cuando nos dedican unos minutos. Cuando paseamos, trabajamos, jugamos o cuando hacemos ejercicio juntos. Es entonces cuando sentimos que somos un equipo con nuestro líder al frente. ¡Que bien nos hace sentir eso!. Ese momento es para nosotros la máxima expresión de felicidad. Y no pueden llegar a imaginarse como se refuerzan los lazos con este tipo de actividades.

¡Mantengan a su perro activo y motivado! ¡Sean su líder!. No hay nada que nos satisfaga más.

Fermín.

 

´o sole mio

Se acerca el verano y con él sus incomodidades y también sus placeres.

Digo incomodidades por que aumenta el riesgo de la maldita Leishmania para nosotros los perros y por que el calor sofocante nos deja algo aturdidos.

Pero lo cierto es que el verano trae muchos placeres. Se alargan nuestros paseos, los humanos disponen de más tiempo para compartirlo con nosotros, están de mejor humor.

Nos libramos de ese frío y lluvia que tanto nos fastidia en especial a los de nuestra raza y por ende de esos abriguitos y chubasqueros que nos colocan los humanos con la mejor de sus intenciones pero que a mí en especial me incomodan de mala manera y hacen que mi majestuoso andar de Galgo Español se vea mermado y relegado al del Pato Mareado. Suerte que en verano no nos ponen bañadores…

El sol. Eso sí que me encanta. Pedro y Neus tienen que controlarme por que yo pierdo la cabeza y el sentido común por él. Eso sí, nada de tumbarme en el desagradable suelo ¡ Soy un galgo! Necesito estar bien mullido, confortable, sintiéndome el amo del mundo.

El otro día sin ir más lejos Neus se olvidó de colocarnos nuestras colchonetas en la terraza  (no solemos tenerle en cuenta esas cosas) y Lupe y yo tuvimos que ingeniárnoslas para poder tomar el sol con un mínimo de condiciones. Lo cierto es que como equipo nos coordinamos bastante bién. Júzguen ustedes la siguiente imagen.

Pero como soy más listo que el hambre, luego me pregunté a mí mismo:”¿Pero porqué estar en el suelo cuando puedo estar en la tumbona?”. Dicho y hecho.

Ahora sí gozo del verano en todo su esplendor. ¡Esto es vida señores!

Corazones de piedra

Mañana de Domingo, andurreábamos felices en nuestro paseo dominguero entre campos y riachuelos. Yo iba delante de la manada, con mi hocico pegado al suelo, como de costumbre. Había encontrado un rastro.

Lo que  percibía no me gustaba, más bién me inquietaba. Me daba en el morrete que lo que estaba apunto de encontrar frente a mí me traería malos recuerdos.

Y ahí estaba, clavado en medio del camino. Era un corazón de piedra.

Rápidamente fuí a buscar a Neus para que inmortalizara con su cámara mi descubrimiento. Quería que esa imagen ilustrara estas líneas.

Algunos galgos (y los que no son galgos también) percibimos ese hedor inconfundible de los corazones de piedra. Huelen a rabia, a rencor putrefacto, huelen a ignorancia descompuesta. A insensibilidad. Muchos de nosotros hemos tenido la mala fortuna de tropezar con uno de ellos, son insensibles al dolor y al sufrimiento de otro ser vivo.

Hemos tenido la desgracia de tenerlos cerca de nosotros, de sufrirlos en nuestras propias carnes, de morir siendo víctimas de su desprecio y maltrato mientras luchábamos hasta nuestro último aliento por entenderles. Esfuerzo en vano.

Por suerte, la naturaleza es sabia y devuelve a su lugar a estos corazones de piedra. Ahí es dónde deben estar. Tirados, en medio de un camino y expuestos a las pisadas y a la soledad. A la soledad merecida por haber sido un corazón de piedra.

Fermín.