Fermín. El retorno.

Sí queridos amigos, ya estoy de nuevo por aquí.

¡Vaya días que he pasado! No me veía ni las orejas.  ¡Qué tránsito intestinal el mío! Durante 4 días abandoné mi condición de Galgo para tomar la de Mirlo. Ustedes ya me entienden…

Esta gastroenteritis me ha tenido estos días haciendo más viajes al jardín que un autobús urbano. Lo que les digo, como un Mirlo que iba. Fijo a que el año que viene tenemos el césped más verde y frondoso de toda la comarca, por que con tanto abono…

Y como no podía ser de otra manera, la cosa terminó con la consecuente visita al veterinario.

Y allí estaba yo, de entrada ensartado cual brocheta de verduras: termómetro colocado en mi puerta trasera, una vía en mi pata izquierda. En fin, un cuadro señores. Y luego se preguntan que porqué los animales tenemos miedo a ir al veterinario.

He tenido que estar 2 días ingresado, eso sí, sin pernoctación hospitalaria. Los que tampoco han tenido mucha pernoctación han sido Pedro y Neus. Vaya nochecitas que les he dado… Se han ganado el universo, por que el cielo, con Lupe ya lo tienen ganado.

Ahora ya estoy mejor. Poco a poco voy haciendo la transición de Mirlo a Galgo. Mi nueva dieta ayuda bastante a ello. Y si no, juzguen ustedes mismos…

dieta Fermín

Lo cierto es que la dieta no está mal del todo, a excepción de ese jeringazo enorme que se puede apreciar en la fotografía. No se asusten, contiene una pasta nada apetecible que sirve para restaurar la función digestiva . Por cierto ¡Gracioso eh el eslogan de la cajita!. “Una vez al día” pone. Como si el tamaño del aplicador no te orientara ya lo suficiente…

Y yo me pregunto: ¿ Porqué los señores que se dedican a diseñar el packaging de los medicamentos para animales no los hacen con formas algo más amigables?. Por ejemplo: en lugar de ese jeringazo de dimensiones apocalípticas que tan solo contiene 30 ml de producto, podrían ponerlo dentro de algo con forma de salchicha no??.  Yo veo eso y salgo corriendo como lo que soy, un Galgo. Por suerte tengo el consuelo que es vía oral.

Bueno, lo dicho. Que ya estoy de vuelta por estos lares, dispuesto a seguir amenizándoles los días y  arrancarles alguna que otra sonrisa con la ironía y el desparpajo que me caracterizan.

No quiero terminar este post sin dar las gracias a la Clinica veterinaria Mascot’s  y en especial a mi vete, Marta. Gracias por tu paciencia y buen trato. Y también a todos los colegas que hice durante mi estancia allí. ¡Ánimo chicos!

Hasta pronto,

Fermín

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