Otros miembros de nuestra manada: Martini & Lucas

Martini y Lucas.  Hoy queremos hacer su presentación. Ellos son lo que para ustedes serían nuestros primos.  Aunque no conviven con nosotros a diario para nosotros forman parte nuestra manada.

Ella es Martini.  Un galgo piccolo, es decir, como nosotros pero unas 15 tallas menos. Tiene 6 años.  No se dejen llevar por su apariencia frágil y delicada. Bajo ese minúsculo cuerpecillo se esconde un Rottweiler.  Yo he de reconocer que disfruto chinchándola y haciendo que se encienda como un demonio. Solo he de acercarme a medio metro y tendrían que ver como intenta tirarse a mi cuello, digno de ver.  ¡Que coraje tiene! Un día de estos se hará daño y todo.

Nuestra relación es más bien de amor-odio. Tendrían que vernos como compartimos baños de sol, algo que nos chifla a los dos.

Lupe la ignora, no la entiende. Lupe aún tiene esa descoordinación y agitación propia de los cachorros. Jugando, la pobre no controla mucho y Martini es  demasiado frágil. Ambas son conscientes de ello y guardan una cierta distancia que podríamos decir que es de seguridad.

Otra particularidad divertida de Martini es su afán por robar comida. Yo la admiro ¡Qué quieren que les diga!  Su pequeño tamaño la hace ligera como una  pluma y tendrían que verla trepar hasta encima de la mesa, sigilosa, avanzando hacia el objetivo.  Sus ojos, ya saltones de por sí, adquieren un tamaño descomunal y desproporcionado. Es en ese momento cuando pierde su identidad de galgo y se transforma en  aspiradora con un poder de succión que ríanse ustedes de las que tienen en su casa.

Él es Lucas. Un Carlino. Tiene 2 años .

Lucas es todo bondad, ingenuidad y felicidad. Es un perro de lo más efusivo. En cualquier contexto Lucas es efusivo. Con los humanos, con otros de su especie, con la comida, con sus necesidades básicas más primarias. Yo, particularmente, le debo mucho a este perro. No en vano, fue él quién me enseñó a levantar la patita para hacer pis y marcar con mi olor todo territorio por el que paso. Y es que Lucas es un gran maestro-marcador de territorios…

A pesar de su pequeña estatura, es un gran defensor de sus propiedades.  Esto es algo común en muchos perros de raza pequeña. Sabemos que por tamaño somos mucho más vulnerables a otros más grandotes que nosotros y para contrarrestar esa diferencia usamos la única arma que tenemos, la actitud. Por ello algunos son más ladradores y parecen tener más mal genio ante otros perros que se les acercan, pero solo es eso, una actitud para protegerse. Hacen tanto ruido como pueden para avisar a su contrario de que aunque son pequeños pueden ser muy matones también. Rollos psicológicos que tenemos los perros.

Lucas tiene curiosidades que me dejan perplejo. Deberían ver cómo defiende a los de su manada,  o sus juguetes más preciados, y sobretodo, su cuenco de comida. Protege su comida aunque no haya amenazas a la vista. A veces es tal la obcecación que tiene ante eso, que protege su comida de quién le da de comer, con el consiguiente conflicto que eso genera, claro está.  Creo que no es nada preocupante, es tan solo una etapa de confusión que atraviesa. Cosas de la adolescencia canina.

Pero si hay algo que le gusta, es dormir bajo las camas. Tendrían que verlo, tumbado con su barriga bien pegada al suelo y durmiendo a pata suelta.

Hay que ver con qué cosas tan simples somos felices los perros…

Quiero cerrar esta entrada con una galería fotográfica de ellos.

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¡Hasta la próxima!

Fermín.

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